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¡No es fácil ser hombre! I de II

¡No es fácil ser hombre! I de II

Ser varón, al menos como lo exige esta cultura, no es fácil. Ser hombre en esta época y en nuestros países, es algo contradictorio y sumamente difícil. La cultura le exige SER MACHO, las mujeres les exigimos ser tiernos y no ser analfabetos emocionales, pero si se tornan tiernos y cariñosos, los tildamos de blanditos y afeminados. Una sociedad cada vez más contradictoria nos rodea, nos exige ser agresivos y hasta crueles, en la lucha diaria por la vida.

El mundo económico da asco: es la lucha del más fuerte, tú pierdes y yo gano, prevalece la manipulación y el engaño. La lealtad, el afecto y la justicia relacional brillan por su ausencia. Se te valora por cuánto tienes, por la marca de tu carro y donde vives. Vivimos en una sociedad “obsesionada por el tener y que olvida el ser”. Si no podemos ser congruentes entre lo que decimos, lo que pensamos y sentimos, estamos condenados al fracaso y a la enfermedad mental.

Ningún hombre puede ser congruente y llenar las expectativas de esta sociedad.

Ningún varón puede ser libre si creció oyendo “que los hombres no lloran”. No le pidamos congruencia a un ser que nosotras, las madres y la cultura, hemos educado para ser incongruentes. ¡Revisemos lo que es ser hombre porque esto es fundamental para que nuestra sociedad cambie!

¿Acaso es fácil ser FUERTE SIEMPRE? ¿Acaso es fácil no poder llorar? ¿Acaso es fácil tener que ser siempre exitoso, vivir sin poder sentir miedo, sin poder fracasar, sin poder demostrar debilidad, sin poder ser frágil?

Debemos humanizar a nuestros hombres. A la larga son seres humanos de carne y hueso, con una gran máscara, tras la que se han escondido por siglos.

¡Si alguien ha salido perdiendo con tanto machismo, han sido precisamente los machos!

Ya lo dice espléndidamente Walter Riso en su libro Lo que toda mujer debe saber acerca de los hombres:

“Hablo del varón que teme llorar para que no lo tilden de homosexual, del que sufre por no conseguir el sustento, del que no es capaz de desfallecer porque ‘los hombres no se dan por vencidos’ del que ha perdido la posibilidad de abrazar y besar tranquilamente a sus hijos. Estoy mencionando al hombre que se autoexige exageradamente, que ha perdido el derecho a la intimidad y que debe demostrarse inteligente y poderoso para ser respetado y amado. En fin, estoy aludiendo al varón que se debate permanentemente entre los polos de una difusa y contradictoria identificación, tratando de satisfacer las demandas irracionales de una sociedad que él mismo ha diseñado y que, aunque se diga lo contrario, aún no está preparada para ver sufrir realmente a un hombre de ‘pelo en pecho’.

La fuerza física pierde cada vez más su importancia. El manejo adecuado de las relaciones, la capacidad de comunicarnos efectivamente y de trabajar en equipo y el crecimiento logrado como ser humano, entre otras MUCHAS cosas, son las cualidades más buscadas actualmente. ¿Las tienen los hombres? ¿Han aprendido ellos a manejar sus emociones y relaciones? Estas cualidades son determinantes para ser funcional en el área del trabajo, la pareja, la familia y la vida social.

¿En qué consiste la revolución masculina?

Con esto no quiero decir que la revolución femenina y el feminismo estén equivocados. La mujer fue abusada y lo sigue siendo. Pero la revolución masculina también es necesaria. Consiste básicamente en que estos olviden ser agresivos, competitivos, insensibles, obsesionados por tener el éxito, el poder y la fuerza. A la larga, ese no es el poder; ese mal llamado “poder masculino” sólo conduce a la soledad, a la enfermedad y al dolor.

El verdadero poder no puede crecer sin la capacidad de ser justo, de compartir y de intimar. La revolución masculina debe basarse en hacer cambios drásticos en el ámbito psicológico y afectivo. La meta es ser más humano y poder crear un verdadero ‘nosotros’, aprender a trabajar dejando el ego fuera de la oficina, de la casa, de la pareja; aprender a compartir el poder y crear verdaderos vínculos de afecto, relaciones realmente significativas. ¡Esa es la revolución que le espera al hombre!

Sobre el Autor

Nancy Alvarez

Psicología Clínica con maestría y post grados en terapia familiar de pareja y sexual. Miembro del Board Americano de Sexualidad.


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Sobre Nancy Alvarez

Es doctora en psicología clínica con maestría y post grados en terapia familiar, de pareja y sexual, también tiene... Leer más.

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